Botella retirará los parquímetros de Carabanchel tras la presión vecinal

Parquímetros 20 minutos

Vecinos de Carabanchel Alto celebrando la noticia de la retirada de los parquímeteos

Los residentes de la periferia de Madrid están a un paso de conseguir una de las mayores victorias vecinales de los últimos años. La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha anunciado este lunes que eliminará desde el 1 de julio el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) en los cascos históricos periféricos, es decir, en los distritos de Carabanchel, Fuencarral y Hortaleza (donde hay 2.334 plazas verdes). El colectivo antiparquímetros llevaba luchando para conseguir este objetivo desde 2006, cuando el entonces alcalde Gallardón amplió el SER a la periferia. “Por fin alguien ha recapacitado en el Ayuntamiento. Más vale tarde que nunca”, asegura Pedro Casas, histórico líder de los antiparquímetros de Carabanchel. Por fin alguien ha recapacitado en el Ayuntamiento.

La retirada de los parquímetros en estos barrios se incluirá, según ha adelantado la primera edil, en la nueva ordenanza de Movilidad que se prevé aprobar este martes en la Junta de Gobierno. A principios de marzo, el  Ayuntamiento aprobó el proyecto de modificación inicial de la normativa y abrió un periodo de alegaciones, para que vecinos y colectivos ciudadanos presentaran sus propuestas de reforma. Durante este tiempo, el colectivo antiparquímetros ha presentado más de mil alegaciones, entre las que se encontraba la eterna petición para eliminar el aparcamiento de cobro en las calles de la periferia. No era la primera vez que lo exigían, pero en esta ocasión sí les han escuchado. Entre las alegaciones presentadas oficialmente, los vecinos pedían “excluir de la zona SER a ocho barrios de la periferia: los cascos históricos de Carabanchel Alto y Bajo, de Fuencarral y de Hortaleza; además de los barrios de La Paz y El Pilar, al sur de Fuencarral-El Pardo, y las zonas de Almenara y Valdeacederas, al norte de Tetuán”. Así pues, el Ayuntamiento ha aceptado las propuestas a medias: se quitará en los cascos históricos, pero no en el resto de zonas polémicas. “No se puede negar que es una victoria. Más vale tarde que nunca. Aunque todavía es menos de lo que esperamos: queremos que los retiren también de La Paz, El Pilar, Valdeacederas y Almenara”, reivindica Casas. “Nos ha pillado por sorpresa”.

Sin embargo, todavía se mantienen cautos. “El anuncio de Botella nos ha pillado por sorpresa. No se ha reunido con nosotros para explicarnos sus intenciones, habrá que ver si finalmente lo lleva a cabo”, cuenta el representante vecinal. De hecho, el propio Ayuntamiento tampoco ofrece detalles sobre la aplicación de la medida. La alcaldesa se ha limitado a añadir que ha quedado “demostrado que los parquímetros no eran tan necesarios en la periferia como en el resto de la ciudad”. Pero el Ayuntamiento no aclara cuánto recauda con el SER en los barrios periféricos (en toda la ciudad se lleva 87 millones de euros) ni explica si devolverá a los residentes el dinero pagado por la tarjeta verde anual. Se ha demostrado que los parquímetros no eran tan necesarios en la periferia, reconoce BotellaPor otro lado, en el proyecto inicial de la ordenanza de Movilidad también se incluía la extensión del SER a calles de Ciudad Universitaria y Príncipe Pío, cambios para permitir el estacionamiento en zona verde durante tres horas (y no una como hasta ahora) y la normativa para poner en marcha los parquímetros inteligentes, que cobrarán tarifas diferenciadas en función de la antigüedad del vehículo y de la cantidad de polución que haya en cada barrio y en cada momento. El Ayuntamiento prevé presentar este martes su propuesta de tarifas.

La decisión municipal llega después de ocho años de protestas de los vecinos y comerciantes contra los parquímetros. En 2006, Gallardón anunció que ampliaría el SER más allá de los distritos céntricos de la capital, incluso en enclaves alejados de la M-30, como los centros históricos de Carabanchel, Hortaleza y Fuencarral. El anuncio provocó el enfado de los residentes, que salieron a la calle en una manifestación espontánea el 21 de febrero de 2006 y cortaron la M-30 a la altura de la avenida de la Ilustración. En los días sucesivos continuaron las protestas por toda la ciudad (incluso se llegaron a quemar y precintar parquímetros), pero el Ayuntamiento no dio marcha atrás y los puso en marcha el día 1 de marzo. Esa misma jornada se celebró una manifestación vecinal, que se inició en la Plaza de la Villa y llegó a cortar la Gran Vía. “Por cálculos electorales, pero bienvenido sea” A partir de ahí, los antiparquímetros no han dejado de movilizarse. A mediados de 2006 ocuparon oficinas del Servicio de Estacionamiento Regulado y de la concejalía de Hacienda madrileña. En la precampaña de las elecciones municipales de 2007 sacaron a la calle a Ruiz-Vampirón, un muñeco que recordaba al alcalde: “Vota a Ruiz-Vampirón. Te arrepentirás”, rezaba el lema vecinal. También han protagonizado acciones de resistencia, como el encadenamiento del vecino Jesús Otero a un parquímetro o la presentación de demandas contra el Ayuntamiento por el cobro del SER. De hecho, un tribunal llegó a declarar ilegal la ampliación del SER, por lo que miles de multas fueron consideradas nulas. “Tanto tiempo estando activos tenía que dar sus frutos. Seguramente Ana Botella ha tomado la decisión de eliminar los parquímetros por cálculos electorales o porque ha visto que no salía rentable mantenerlos. Pero bienvenido sea”, concluye Casas.

Fuente: www.20minutos.es

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