Palacio y quinta de “las Delicias Cubanas”

Placa 10. Quinta de las Delicias Cubanas

La quinta de “las Delicias Cubanas”, que ocupaba la actual Villa San Pablo, Escolapias y Colonia de la Prensa, fueron promovidas por Fco. de Asís Antonio Narváez Borghese (nacido en Granada en 1797). Esta quinta (15,7 hectáreas) era ligeramente menor en tamaño que la Quinta de los Montijo (16,5 hectáreas), pero pudo competir en lujo y belleza.

Palacio de las Dilicias Cubanas (1935)

Palacio de las Dilicias Cubanas (1935)

Fco. Narváez, Conde de Yumurí

Fco. Narváez Antonio Narváez fue un militar que participó en la Guerra de la Independencia y fue nombrado Gobernador Militar de Matanzas en Cuba. Allí se casó con María Belén González de Larrinaga, hija de Ignacio González de Larrinaga, Intendente Honorario de la Marina y rico hacendado en Cuba. Narváez regresó a España en 1838 y fue nombrado Gobernador Militar de Madrid, Capitán General de Castilla la Nueva e Inspector General de la Milicia Nacional del Reino. En 1839 ocupó un puesto en el Senado. En 1840 su mujer fue nombrada Dama de la Orden de la Reina María Luisa y en 1847 a Antonio Narváez fue nombrado Conde de Yumurí.  Era pariente del célebre político y militar Ramón María Narváez Campos. el cual alcanzó la Presidencia del Gobierno y y el ducado de Valencia.

Conde de Yumuri

Fco. Narváez, Conde de Yumuri

En 1843, tras heredar toda la fortuna de su suegro y tener su primer hijo (amadrinado por la reina María Cristina de Borbón), Fco. Narváez decide construir una quinta de recreo en Carabanchel Alto. El origen de la quinta fueron una huerta con un vivero de árboles frutales y varios edificios comprada a Pablo Gordo Gómez en julio de 1844.

La Quinta de “las Delicias Cubanas”

La planta de quinta era un polígono irregular de 45 lados con un perímetro de 1850 m y una superficie de 15,7 hectáreas. La finca contaba con dos abundantes manantiales, dos norias y un estanque. Tras compra de diecinueve terrenos anexos a la finca, el Conde de Yumurí organizó la quinta en tres partes: una con el palacio y sus jardines, otra con la huerta de cultivo y la tercera con las casas auxiliares, palomar, gallinero, cocheras y caballerizas. La edificación tenía como domicilio el nº 4 de la calle Nueva de Madrid (actual calle del Doctor Jerónimo Iborra). La entrada principal formaba una plazoleta en la carretera de Madrid a Carabanchel Alto (en la actual puerta de la Colonia de la Prensa en la calle Eugenia de Montijo), frente a la entrada de la quinta de los Montijo, con una gran puerta de hierro de dos hojas con la corona del condado y la inscripción Delicias Cubanas y las dos casillas del portero. En la misma plazoleta esta el Portón de los Baños por el cual entraban los carros y carruajes.

El palacio se encontraba en la parte más alta (es el reformado palacio de Villa San Pablo) y tenía una planta en U de 720 metros cuadrados, un foso en la fachado suroeste y un pórtico adosado a la noroeste. El vestíbulo estaba adornado por dos estatuas, una que representaba la Comedia y otra un Fauno. A la izquierda había una escalera de mármol con barandilla de hiero forjado y posamanos de bronce que aún se conserva y otra escalera de madera para el servicio. El denominado Saloncito contenía un piano, una estatua de la Venus de los Baño y ocho pinturas, una de las cuales era original de Mariano Salvador Maella y otra del Padre Solís. El contiguo salón principal tenía una chimenea de mármol, varias mesas y sillería de caoba y doce cuadros. El “gabinete de las Cuatro Estaciones”, de planta octogonal, tenía cuatro pinturas al fresco originales de Quintanilla, una chimenea de latón y un águila natural disecada. En el comedor estaban los doces bodegones o de naturaleza muerta de Goya, adquiridos por el Conde Yumurí al hijo de Goya en 1846.

Un pavo muerto sin pelar de Goya

Un pavo muerto sin pelar de Goya, expuesto en el comedor del Palacio de Yumurí y actualmente en el Museo del Prado

En la planta baja también estaban el despacho del Conde de Yumurí, una Sala de Confianza, la Sala de Billar, la capilla, “precioso oratorio gótico”, el dormitorio principal con varios cuartos como la Alcoba y el Tocador de la Señora adornado como un pabellón neoárabe.

En la planta superior estaban el gran salón de baile con la salida a la terraza; la habitaciones del conde, su gabinete, alcoba y ropero, en las cuales el objeto más apreciable era un telescopio con trípode y caja de caoba; los dormitorios de los invitados; y una escalera para subir al mirador.

Fco. Narváez bautizó su finca con el adjetivo Cubanas como tributo a su empleos en Cuba, a sus títulos nobiliarios y especialmente a la tierra de su mujer María del Belén. La arquitectura de la finca recordaba a la del barrio de El Cerro de La Habana, el predilecto de la aristocracia en el primer tercio del siglo XIX.

El Conde de Yumurí murió en su palacio de Carabanchel Alto el 1 de septiembre de 1865, siendo sus herederos su mujer y sus dos hijos Fco. Antonio y Julio.

En 1867 María del Belén traspasa los edificios rústicos de Carabanchel debido a la deudas a María del Carmen Hernández de Espinosa, duquesa de Santoña, también dueña de la quinta de las Piqueñas (más de la quinta de la Piqueñas aquí). En 1872 divide la finca de “las Delicias Cubanas” en dos partes, una para su hijo Julio que comprende el palacio y los jardines y otra para Fco. Antonio con la huerta y el Jardín de la Condesa. En 1870 nace allí Isabel Narváez, hija de Fco. Antonio Narváez, “mujer de gran cultura, muy madrileñas y muy encariñada con el arte”.

En julio de 1876 Julio Narváez vende su parte de la finca  a Cándido Sánchez de Milla y Gómez de los Reyes y el notario Juan Perea Ugarte, que en 1877 la traspasan a María de los Dolores Eguizábal de Cabanilles, hija del ilustre jurista José Eugenio de Eguizábal y mujer de Pascual de Liñas, escritor y diputado de las Cortes.

En 1882 la huerta se divide en dos partes, una comprada por el industrial italiano Carlos Locatelli y otra por Elisea Soler y Rovirosa, hermana del pintor Francisco Soler Rovirosa. Su hija Ignacia Vidal estaba casada con Fedérico Grases Riera, Procurador de los Tribunales y hermano del famoso arquitecto José Grases Riera. El matrimonio amplió la finca, pero con intereses comerciales vendiendo luego alguna de sus edificaciones. Junto con Locatelli constituirán la Sociedad Constructora del Nuevo Carabanchel, para la construcción de una colonia con trazado en manzanas rectangulares de entre 500 y 1000 metros cuadrados que ocuparían pequeños hoteles unifamiliares. En 1910 los terrenos fueron vendidos a la agrupación de periodistas denominada Colonia de la Prensa (fotos de la Colonia de la Prensa aquí).

Vista aérea de la Colonia de la  Prensa

Vista aérea de la Colonia de la Prensa y la antigua huerta de la quinta de las Delicias Cubanas

El matrimonio Grases-Vidal vendió también la posesión del recreo, con el palacio y sus jardines a Vicenta Vicent Nogues en 1899 y ésta a María Encarnación Díez de Ulzurrun, 16ª Marquesa de Montes Claros en 1903. A finales de la década de los veinte o principios de los treinta, se desconoce la fecha exacta, la Marquesa la vende a la orden religiosa de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, fundada por la madre Nazaria Ignacia March en 1925 en Bolivia. Las religiosas tranforman el palacio para adaptarlos al uso de Casa de Espiritualidad. En la actualidad forma parte del colegio Villa San Pablo.

Palacio de la Quinta de las Delicias Cubanas, actual Villa San Pablo

Actual colegio Villa San Pablo, antiguo Palacio de la Quinta de las Delicias Cubanas

Más fotos actuales del colegio Villa San Pablo aquí.

 

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